SABER VER LA ARQUITECTURA
Melanie Hernández | Nayeli Ruiz | María José Rodríguez
1. La
ignorancia de la arquitectura.
El público se interesa en las bellas artes de manera
natural; el teatro, cine, pintura y se asocia con personas cultas saber sobre
ellas, se manifiestan en todas partes, es común ir a conciertos de música
clásica, al teatro o museos, pagar guías turísticos que nos expliquen acerca de
las obras, pero se están olvidando de una muy importante: la arquitectura.
Considerada una de las bellas artes y aun así pasa desapercibida ante los ojos
de los espectadores, no es posible silenciarla como una canción o apagarla como
una película, está presente en nuestras vidas en todo momento y sin embargo
requiere de una gran pasión ponerle atención, comprenderla y respetarla, es un
viaje es común realizar visitas dedicadas a cierto tipo de arte pero dada la naturaleza
de la arquitectura, ésta requiere un poco más de atención y tiempo, hay que
trasladarse por toda la ciudad, saber de historia, comprender el porqué de las
cosas para poder apreciar su belleza.
Sin embargo, hoy las cosas comienzan a cambiar, ahora
podemos encontrar artículos sobre las obras arquitectónicas más importantes en
revistas como -magazine of art- o en periódicos de la talla del -new york
herald tribune- o -London times-, aunque hay un pequeño problema aún, que no se
logra ver a simple vista: estos artículos son escritos por críticos de arte y
no por arquitectos. El error radica en
que entonces, los edificios son juzgados como esculturas, como algo superficial
y externo y descuidan el trasfondo de lo realmente importante en la
arquitectura.
“Los críticos de arte ilustran
la arquitectura como un reflejo y un eco de las tendencias pictóricas, ¿por qué
razón el público deberá detenerse en la arquitectura, y no dirigirse a las
fuentes primeras, es decir, a la pintura y a la escultura?” Si queremos que el público realmente sepa ver
la arquitectura, debemos mostrar claridad, el uso de palabras como –movimiento,
fuerza, contraste- entre muchas otras, resulta demasiado vago para el público
general, resulta impreciso y no aclara la esencia de la arquitectura.
2. El espacio, protagonista de la arquitectura.
“La arquitectura no deriva de
una suma de longitudes, anchuras y alturas de los elementos constructivos que
envuelven el espacio, sino dimana propiamente del vacío, del espacio envuelto,
del espacio interior, en el cual los hombres viven y se mueven.”
Así como la pintura no es la medida del marco, el tipo de
lienzo o la proporción de sus colores; la arquitectura tampoco es los planos,
alzados y cortes plasmados en papel cuyos únicos fines son establecer las bases
para poder ser construida, la arquitectura entonces es aquello que vivimos, es
el espacio interno en su máxima expresión, es apropiarse del espacio.
No obstante, muchas veces es juzgada en términos propios de
la pintura y escultura: estudios e investigaciones referidos a los datos constructivos
(la técnica) o a datos volumétricos y decorativos (plástica y pintura),
olvidando la esencia propia de la arquitectura, el espacio. Las artes poseen
una, dos o incluso tres dimensiones en el caso de la escultura, sin embargo,
ésta última no puede ser considerada igual que la arquitectura porque hay una
diferencia fundamental: la escultura deja al espectador fuera de la obra, ajeno
a ella, permitiéndole únicamente la contemplación; por otra parte, la arquitectura
a pesar de poseer tres dimensiones, hace al espectador parte de ella, el sujeto
puede adentrarse dentro de la obra, vivirla y sentirse envuelto por la misma.
Pero, ¿entonces la arquitectura posee solo tres dimensiones? La respuesta es
no, la arquitectura tiene cuatro dimensiones, el tiempo, sin embargo, ésta es
una característica que las demás artes también pueden poseer, por lo que algo
presente en todo no puede establecer lo que realmente es arquitectura. Por lo
tanto, el espacio arquitectónico no puede definirse con las dimensiones como la
pintura y escultura, pues es un fenómeno que se concreta solamente a la misma
arquitectura y constituye su carácter.
La definición más precisa que se puede dar de arquitectura
es aquella fundamentada en el espacio interior y entendiendo como –no
arquitectura- aquello que carece de espacio interno. Es importante recalcar que
la experiencia espacial propia de la arquitectura se prolonga en la ciudad, en
lugares delimitados como vacíos; aquellos
delimitados visualmente por muros, árboles y perspectivas.
A pesar de que el espacio es el fundamento de la
arquitectura, éste no basta para definirla, la arquitectura abarca todo,
incluso la escultura, pintura y decoración descartadas anteriormente, pero de
una forma secundaria, es decir, el espacio interior rige la percepción de las
otras, si el espacio falla por consecuencia lo hará lo demás, el vacío es el
verdadero protagonista y en el cual se desarrolla la vida.
Referencias
Zevi, Bruno. (1998) "Saber ver la arquitectura" Editorial Poseidon.
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