LA MODERNIDAD Y SU MARCO TEMPORAL

Melanie Hernández | Nayeli Ruiz | María José Rodríguez 


La palabra moderno ha sido utilizada desde el medievo para hacer referencia a lo actual, lo del momento y no cómo erróneamente se utiliza refiriendo a lo vanguardista o contemporáneo.

Durante la época medieval la vida giraba en torno a Dios, por lo que se dice que que su cosmovisión era teocéntrica, sin embargo, en el renacimiento hubo un cambio de mentalidad en la que el hombre tomó el centro de la vida, convirtiendo su pensamiento a uno de tipo antropocéntrico.

Este nuevo pensamiento llevó a cambiar incluso la forma de vivir, surge la fe, la ciencia y el sentido de la razón, con esto también se crea el pensamiento humanista en el que el hombre rige su vida y su destino y no la divinidad como se creía anteriormente.

«El humanismo (término acuñado por el erudito florentino Leonardo Bruni) era una filosofía que resaltaba la importancia de los valores y logros humanos, distinguiéndolos del dogma religioso. El humanismo ponía el acento en la investigación objetiva a la luz de la razón humana, lo que conduciría eventualmente a un planteamiento estadístico para aprehender y configurar la realidad. Los humanistas concebían la historia como el registro de la aspiración humana y los criterios falibles, antes que como un inevitable resultado de la voluntad de Dios» Roth, Leland. Op. cit. p. 344

Por otra parte, Augusto Comte plantea que el ser humano evoluciona a medida que avanza dentro de la historia, adquiriendo conocimiento con el paso del tiempo. Este pensamiento también admite que jamás podrá llegarse al conocimiento absoluto y abraza las interrogantes sobre el origen y destino del universo sin adentrarse en él. Lo anterior desencadena una búsqueda de respuestas a través de la razón, observación y certero: la ciencia, por lo que incentiva los avances tecnológicos.

La modernidad descrita por Alain Touraine se enfoca en la revolución del hombre ilustrado contra la tradición, así como de la resignación de la sociedad y el sentimiento de la razón a la ley natural; mientras que la modernización desde su significado occidental se entiende como la obra misma de la razón, por lo que se dice que esta modernización no tiene otro fin que el de abrir el camino de la razón suprimiendo las reglamentaciones de igual forma se ha vivido y pensado a esta como revolución.

Los filósofos mediamente marginados, empiezan a anunciar algunas contradicciones y limitaciones del pensamiento moderno, entre estos se encuentra el misántropo Schopenhauer, y Federico Nietzsche, quién anunciaba desde la soledad e incomprensión lo que seria el derrumbe de la sociedad. Las profecías no estuvieron equivocadas, ya que se había creado una atmosfera de inocente confianza y certezas con los que inicio el siglo XX, que hacían ver que este era solo para el hombre.

Auschwitz es uno de los ejemplos de lo anterior, de lo cual ni siquiera el catastrófico tropiezo de la gran guerra dejaba ver este acontecimiento, el cual estremeció la conciencia humana hasta sus cimientos, y puso en evidencia que era posible usar medios racionalizados para la destrucción sistemática, lo cual despertó el descubrimiento de la racionalización de la irracionalidad.

Al final de los años 60 los planteamientos que dieron paso a la modernidad comenzaban a entrar en crisis, ya que comenzaban a circular ideas y actitudes que cuestionaban los principios de una época sumamente optimista, quienes habían caído en la desilusión por la capacidad destructiva de la tecnología que se demostró en las guerras mundiales, al mismo tiempo que la ciencia se demostró incapaz de contestas las preguntas intimas del hombre, las cuales se referían al por qué y para qué de la realidad, todo esto dado a que el ideal moderno del progreso resulto ser más que un mito.

Por otro lado, en la vida del hombre contemporáneo se entremezclan dos posturas antitéticas de un modo desigual, en las que se define de un modo particular la manera en la que actualmente se vive, por un lado, se encontraba la razón instrumental y por otro el desencanto que llevó consigo la supuesta crisis de ese planteamiento, en la cual aparentemente se demostró que la fuerza de la razón puede poco frente a una realidad sin sentido.

Un mundo ilegible para la inteligencia humana obliga a la creación de toda una estructura que sustituya al paradigma anterior basado en una supuesta realidad, estructura que deja de ser constructo humano, donde como dice Sarte soy «yo mismo quien en resumidas cuentas crea los valores a fin de adaptar sus acciones a las exigencias de esos valores […] descubro inmediatamente que soy yo mismo quien confiere al despertador el poder de llamarme a levantarme, yo mismo quien confiere al letrero el poder de prohibirme marchar sobre las flores o entrar en la propiedad, yo mismo quien confiere a las órdenes de mi jefe la importancia que tienen… »

Lo cual se ve como una posición sumamente atractiva pero que no deja de llevar al hombre devuelta al absurdo y a la noche de la indiferencia.

Por lo que el filósofo Ramón Kuri plantea un pensamiento abismal que, sustrayéndose a toda moral, cree que el hombre es creador todo poderoso de todo sentido posible, proponiendo una profunda transformación del modo de vivir, ya que al final de cuentas si uno es quien define lo que es bueno o malo, todo es bueno por igual y en consecuencia, todo es igualmente indiferente.

En la actualidad, la población mundial se ha segmentado en diferentes grupos con distintas creencias y posturas que suelen contradecirse entre sí, las comunidades contemporáneas se basan en un tipo de moral o en estructuras políticas teniendo diferentes formas de concebir la vida y el cómo vivirla plenamente. Hoy el mundo entero pasa por una crisis social que nace de este gran desacuerdo entre los grupos creados por sus habitantes.

El ser humano, quien fue la medida para establecer parámetros sociales y culturales en el humanismo, se ha convertido en un a blanco fácil para el consumismo, derivado del deseo de pertenecer o mostrarle a los demás cierto estatus social y poder económico, siendo víctima de cualquier tipo de mercadotecnia.

«La felicidad ya no está determinada por la gratificación de los deseos ni por la apropiación y el control que aseguren confort, sino más bien por un aumento permanente en el volumen y la intensidad de los deseos, lo que a su vez produce una fila cada vez más interminable de productos creados para el desecho y la sustitución» [1].

El hombre posmoderno pasa por una serie de crisis existenciales y sociales ya que se ha desarrollado en una mezcla de culturas e ideas diferentes, en el momento en el que un esquema mental ya no parezca racional y útil, el hombre en conjunto con la sociedad empieza a enfrentarse a una crisis atemporal.

«Bauman apela al Estado social como posible solución a las problemáticas planteadas por la sociedad de consumidores. Enfatiza que, sin derechos sociales para todos, una gran cantidad de personas sentirán que sus derechos políticos son inservibles e indignos de atención» [1].

 

 

REFERENCIAS

[1]. Lara Pulido, Gabriela M., & Colín, Georgina. (2007). Sociedad de consumo y cultura consumista. Argumentos (México, D.F.)20(55), 211-216.

Funes, E. Julio 17 2017. La Modernidad y su Marco Temporal. Blog https://eduardofunes.blogspot.com/2017/07/la-modernidad-y-su-marco-temporal.html?fbclid=IwAR1PPT05Tq19daWrTNispu2YP2D2QOQA1N0FT6jR--nVcPlS0ZdY8mYP8Ww

 

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