LA MODERNIDAD Y SU MARCO TEMPORAL
La
palabra moderno ha sido utilizada desde el medievo para hacer referencia a lo
actual, lo del momento y no cómo erróneamente se utiliza refiriendo a lo
vanguardista o contemporáneo.
Durante
la época medieval la vida giraba en torno a Dios, por lo que se dice que que su
cosmovisión era teocéntrica, sin embargo, en el renacimiento hubo un cambio de
mentalidad en la que el hombre tomó el centro de la vida, convirtiendo su
pensamiento a uno de tipo antropocéntrico.
Este
nuevo pensamiento llevó a cambiar incluso la forma de vivir, surge la fe, la
ciencia y el sentido de la razón, con esto también se crea el pensamiento
humanista en el que el hombre rige su vida y su destino y no la divinidad como
se creía anteriormente.
«El humanismo (término
acuñado por el erudito florentino Leonardo Bruni) era una filosofía que
resaltaba la importancia de los valores y logros humanos, distinguiéndolos del
dogma religioso. El humanismo ponía el acento en la investigación objetiva a la
luz de la razón humana, lo que conduciría eventualmente a un planteamiento
estadístico para aprehender y configurar la realidad. Los humanistas concebían
la historia como el registro de la aspiración humana y los criterios falibles,
antes que como un inevitable resultado de la voluntad de Dios» Roth, Leland.
Op. cit. p. 344
Por otra parte, Augusto
Comte plantea que el ser humano evoluciona a medida que avanza dentro de la
historia, adquiriendo conocimiento con el paso del tiempo. Este pensamiento
también admite que jamás podrá llegarse al conocimiento absoluto y abraza las
interrogantes sobre el origen y destino del universo sin adentrarse en él. Lo
anterior desencadena una búsqueda de respuestas a través de la razón,
observación y certero: la ciencia, por lo que incentiva los avances tecnológicos.
La modernidad descrita
por Alain Touraine se enfoca en la revolución del hombre ilustrado contra la
tradición, así como de la resignación de la sociedad y el sentimiento de la
razón a la ley natural; mientras que la modernización desde su significado occidental
se entiende como la obra misma de la razón, por lo que se dice que esta
modernización no tiene otro fin que el de abrir el camino de la razón
suprimiendo las reglamentaciones de igual forma se ha vivido y pensado a esta
como revolución.
Los filósofos mediamente
marginados, empiezan a anunciar algunas contradicciones y limitaciones del
pensamiento moderno, entre estos se encuentra el misántropo Schopenhauer, y
Federico Nietzsche, quién anunciaba desde la soledad e incomprensión lo que
seria el derrumbe de la sociedad. Las profecías no estuvieron equivocadas, ya
que se había creado una atmosfera de inocente confianza y certezas con los que
inicio el siglo XX, que hacían ver que este era solo para el hombre.
Auschwitz es uno de los
ejemplos de lo anterior, de lo cual ni siquiera el catastrófico tropiezo de la
gran guerra dejaba ver este acontecimiento, el cual estremeció la conciencia
humana hasta sus cimientos, y puso en evidencia que era posible usar medios
racionalizados para la destrucción sistemática, lo cual despertó el
descubrimiento de la racionalización de la irracionalidad.
Al final de los años 60
los planteamientos que dieron paso a la modernidad comenzaban a entrar en
crisis, ya que comenzaban a circular ideas y actitudes que cuestionaban los
principios de una época sumamente optimista, quienes habían caído en la
desilusión por la capacidad destructiva de la tecnología que se demostró en las
guerras mundiales, al mismo tiempo que la ciencia se demostró incapaz de
contestas las preguntas intimas del hombre, las cuales se referían al por qué y
para qué de la realidad, todo esto dado a que el ideal moderno del progreso
resulto ser más que un mito.
Por
otro lado, en la vida del hombre contemporáneo se entremezclan dos posturas
antitéticas de un modo desigual, en las que se define de un modo particular la
manera en la que actualmente se vive, por un lado, se encontraba la razón
instrumental y por otro el desencanto que llevó consigo la supuesta crisis de
ese planteamiento, en la cual aparentemente se demostró que la fuerza de la
razón puede poco frente a una realidad sin sentido.
Un
mundo ilegible para la inteligencia humana obliga a la creación de toda una
estructura que sustituya al paradigma anterior basado en una supuesta realidad,
estructura que deja de ser constructo humano, donde como dice Sarte soy «yo mismo quien
en resumidas cuentas crea los valores a fin de adaptar sus acciones a las
exigencias de esos valores […] descubro inmediatamente que soy yo mismo quien
confiere al despertador el poder de llamarme a levantarme, yo mismo quien
confiere al letrero el poder de prohibirme marchar sobre las flores o entrar en
la propiedad, yo mismo quien confiere a las órdenes de mi jefe la importancia
que tienen… »
Lo cual se ve como una
posición sumamente atractiva pero que no deja de llevar al hombre devuelta al
absurdo y a la noche de la indiferencia.
Por lo que el filósofo
Ramón Kuri plantea un pensamiento abismal que, sustrayéndose a toda moral, cree
que el hombre es creador todo poderoso de todo sentido posible, proponiendo una
profunda transformación del modo de vivir, ya que al final de cuentas si uno es
quien define lo que es bueno o malo, todo es bueno por igual y en consecuencia,
todo es igualmente indiferente.
En la actualidad, la
población mundial se ha segmentado en diferentes grupos con distintas creencias
y posturas que suelen contradecirse entre sí, las comunidades contemporáneas se
basan en un tipo de moral o en estructuras políticas teniendo diferentes formas
de concebir la vida y el cómo vivirla plenamente. Hoy el mundo entero pasa por
una crisis social que nace de este gran desacuerdo entre los grupos creados por
sus habitantes.
El ser humano, quien fue
la medida para establecer parámetros sociales y culturales en el humanismo, se
ha convertido en un a blanco fácil para el consumismo, derivado del deseo de
pertenecer o mostrarle a los demás cierto estatus social y poder económico,
siendo víctima de cualquier tipo de mercadotecnia.
«La felicidad ya no está
determinada por la gratificación de los deseos ni por la apropiación y el
control que aseguren confort, sino más bien por un aumento permanente en el
volumen y la intensidad de los deseos, lo que a su vez produce una fila cada
vez más interminable de productos creados para el desecho y la sustitución»
[1].
El hombre posmoderno
pasa por una serie de crisis existenciales y sociales ya que se ha desarrollado
en una mezcla de culturas e ideas diferentes, en el momento en el que un
esquema mental ya no parezca racional y útil, el hombre en conjunto con la
sociedad empieza a enfrentarse a una crisis atemporal.
«Bauman apela al Estado
social como posible solución a las problemáticas planteadas por la sociedad de
consumidores. Enfatiza que, sin derechos sociales para todos, una
gran cantidad de personas sentirán que sus derechos políticos son inservibles e
indignos de atención» [1].
REFERENCIAS
[1]. Lara Pulido, Gabriela M., & Colín, Georgina. (2007). Sociedad
de consumo y cultura consumista. Argumentos (México, D.F.), 20(55),
211-216.
Funes,
E. Julio 17 2017. La Modernidad y su Marco Temporal. Blog
https://eduardofunes.blogspot.com/2017/07/la-modernidad-y-su-marco-temporal.html?fbclid=IwAR1PPT05Tq19daWrTNispu2YP2D2QOQA1N0FT6jR--nVcPlS0ZdY8mYP8Ww
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